jueves, 12 de febrero de 2009

El negocio en el mundo flogger de Cumbio y El PrincipitoLas empresas de publicadad ya los persiguen y pagan hasta $ 2 mil por una participación en una



El negocio en el mundo flogger de Cumbio y El PrincipitoLas empresas de publicadad ya los persiguen y pagan hasta $ 2 mil por una participación en una fiesta de 15.

Miles de adolescentess forman la tribu de los adoradores del fotolog. Los negocios creados. Quiénes y por qué contratan a Cumbio, El Principito y sus seguidores.

Cumbio, la más exitosa.


Dentro de la juventud -ese divino tesoro que todas las empresas quieren conquistar para que consuman - los floggers son contratados para promocionar ropa, accesorios y hasta fiestas en boliches, en un fenómeno que crece desde el año pasado.
En ese sentido, Agustina Vivero, Cumbio, y Marco Colom, El Principito, son dos casos testigos de los nuevos modelos publicitarios. Ambos armaron sus carreras mediáticas desde el éxito de visitas de sus fotologs.

¿Ejemplo de lo que recaudan por una acción? Ellos cobran entre 600 y 400 pesos por pisar la pasarela. firmar autógrafos y tomarse fotografías con sus fanáticos, otros floggers desconocidos, durante 40 minutos.

Tanto Cumbio como Marco desfilan en las los boliches de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, todos los viernes y sábados. También viajan en avión o camionetas alquiladas al interior y a países limítrofes donde participan de eventos y fiestas especiales. Esta movida se trasladó especialmente a la Costa Atlántica en el verano.

Así, el Principito cerró el año con una fiesta multitudinaria en un boliche de Parque Leloir, Castelar, dónde fue aclamado por miles de chicas.

Marco tiene un contrato con una marca de ropa y durante el verano está girando por las matinés de la costa bonaerense.

Por su parte, Cumbio también cobra por hacer acto de presencia en boliches y firmó contrato con una ropa de marca deportiva que usa su imagen al lado de la de Carlitos Tevez. Cerró el año publicando su biografía editada por el Grupo Planeta.

Los que hacen negocio

"No creo que estos chicos deseen trabajar de esto toda la vida. Ven más la fantasía de ser famosos, de viajar, de salir de la computadora y convertirse en populares desde su fotolog", dice Mariana Albornof, coordinadora de Flogger Party, una de las dos empresas que maneja el trabajo de los adolescentes de pelo batido.

Al frente de la otra agencia, Flogger Tour, está Fernando Paulmann Minin, un chico flogger de 17 años. "Vamos a fiestas de 15. Armamos desfiles de seis o siete personas con la cumpleañera, un baile flogger con música electrónica y otro con brasileña, y le regalamos ropa. Ahí cada uno cobra $2.000", cuenta.

No es la única veta comercial. Hay adolescentes que se ocupan - cobrando, obviamente- de administrar las fotos y firmas de los fotologs de los más conocidos.

"No hacen nada heroico para ser famosos más que sacarse fotos, ser lindos e íconos entre sus pares. Son los representates de la posmodernidad con ideales más vagos", asegura María José Hooft, autora del libro Tribus Urbanas.

Para el médico psiquiatra de niños y adolescentes, José Sahovaler, el problema no son los floggers sino la sociedad: "Hoy ser famoso no es ser talentoso ni creativo, tampoco inteligente. Los chicos tienen una manera de pensar más visual y la sociedad tiene una lógica dominante: ganar dinero y enseñar a todos que la mejor forma es a través de la imagen".

Abasto, la cuna flogger

Una estampida sin miedo se acelera al grito de "¡Foto foto foto!". Y ahí van, a tirar pose: como equipo de fútbol (una selección de mini Beckham), como modelos en una revista fashion o como lo que son un grupo de floggers que pasaron desde el fotolog al encuentro real. Cada miércoles copan el patio central del shopping. A veces son cerca de 500 y allí se acercan los cazadores de nuevas figuras para hallar la estrella del grupo.

El primer encuentro, hace ya casi dos años, lo motorizó un pequeño grupo flogger, encabezado por Cumbio. "Venía de visita un flogger de Entre Ríos, así que nos juntamos en el Abasto, que nos queda accesible a todos. Ahí, con otros floggers conocidos, se nos ocurrió la convocatoria para conocernos en persona".

El miércoles a la tarde el desfile es increíble: chicos con remeras de cuello desbocado, chupines y peinados de Dragon Ball Z. Chicas en boxer (sí, calzoncillos de varón) y con maquillaje cargado. Se reconocen, se miran, se persiguen e improvisan el baile de moda al compás del electro de sus celulares.

Respecto al baile ya existen chicos que desde internet se ofrecen como profesores para quienes quieran ingresar y ser valorados por la tribu. Como cédula de identidad tribal, el pasito es indispensable.