martes, 26 de mayo de 2009

Hijos de padres gordos tienen mayor riesgo de sufrir obrepeso y obesidad, detalló el Ministerio de Salud bonaerense.


Hijos de padres gordos tienen mayor riesgo de sufrir obrepeso y obesidad, detalló el Ministerio de Salud bonaerense.

Un estudio efectuado sobre 1.700 chicos de entre 10 y 11 años del área metropolitana reveló que aquellos que tenían padres excedidos de peso triplican el riesgo de sufrir, también, sobrepeso y obesidad, detalló el Ministerio de Salud bonaerense.

En rigor, la investigación, que se realizó en 80 escuelas públicas del conurbano y la ciudad de Buenos Aires, mostró que un 16,2 por ciento de los ´

De modo que un 27,8 por ciento de los chicos presentó algún grado de exceso. Al respecto, durante el Congreso de Atención Primaria que se efectuó en Mar del Plata el viernes pasado, el ministro de Salud provincial, Claudio Zin, aseguró que las autoridades están preocupadas por estos índices.

"Hace algunos años la desnutrición infantil era uno de los problemas más acuciantes, en cambio ahora, observamos con preocupación los altos índices de sobrepeso infantil que, en el año 1995, alcanzaba al 12,6 por ciento de la población y ahora trepó al 16 por ciento", comentó Zin.

Además de estudiar a los chicos, los investigadores lograron que 1.046 padres acepten responder preguntas sobre su propia talla y peso.

De este modo, quedó demostrado que un 63,7 por ciento de los que respondieron estaba excedido de peso. De ese total, un 45,7 por ciento tenía sobrepeso y un 18 llegaba a niveles de obesidad.

"En estudios internacionales, el peso de los padres está descripto como uno de los principales factores de riesgo de padecer sobrepeso en la infancia y en nuestro trabajo los datos son muy consistentes en ese sentido", enfatizó Kovalskys.

De hecho, la investigación reveló que el 12 por ciento de los chicos con padres de peso normal presentaban sobrepeso. En tanto, cuando se analizó a los chicos que tenían a uno de sus padres excedido, se obtuvo que el 24 por ciento de ellos también sufría sobrepeso.

En tanto, el 36 por ciento de los chicos que tienen a ambos padres afectados por exceso de peso padecían también un Indice de Masa Corporal superior al recomendable para su edad.

Además de la dieta poco balanceada, uno de los factores que más incide en el sobrepeso es el sedentarimo. Por eso, el estudio encuestó a los preadolescentes para conocer que importancia le dan en su rutina a los juegos o actividades que exigen movimiento y desgaste energético.

Las respuestas muestran que el 36 por ciento de los chicos dedican entre cuatro y seis horas diarias a estar frente a una pantalla. Un 40 por ciento, en tanto, contestó que dedica entre dos y cuatro horas del día a ver televisión, jugar con la computadora o a los videojuegos.

Sólo un 5 por ciento de los encuestados dijo no haber estado frente a una pantalla el día anterior. "En contraposición, el tiempo invertido en juegos que involucran movimiento fue de una hora por día en promedio", comentó Kovalskys.

En cuanto a la conformación de la dieta, el estudio dio cuenta de un exceso de proteínas y grasas y una escasez en el consumo de fibras, dada por el bajo de nivel de consumo de frutas y verduras.

"El bajo nivel de fibra coincide con la escasez de frutas y verduras. De hecho sólo un 2 por ciento de la población estudiada consume una cantidad de vegetales acorde a lo recomendado", explicó Kovalskys.

Y agregó que entre los alimentos de mayor consumo mencionados en el estudio figuran, en primer lugar, la pizza y empanadas; en segundo término, los fiambres en sándwiches y, tercero, las hamburguesas y panchos.