miércoles, 1 de julio de 2009

Hacer el amor le causa depresión a algunas personas Lo descubrió un psiquiatra estadounidense y lo corroboró a través de internet.


Hacer el amor le causa depresión a algunas personas Lo descubrió un psiquiatra estadounidense y lo corroboró a través de internet.


El sexo tiene muchos beneficios tanto para la psiquis de una persona como para su cuerpo. Sin embargo, Richard A. Friedman, un psiquiatra estadounidense especializado en depresión, encontró y explicó a través de una nota en el New York Times que en los últimos años a muchos pacientes que se deprimen por culpa de las relaciones sexuales.



Con el paso de los años se fue encontrando con pacientes que no disfrutaban del sexo y no sólo eso, sino que se sentían realmente mal los días posteriores. Incluso un colega lo consultó por un paciente que tuvo el mismo problema.



En 2005, el doctor Gert Holstege, de la Universidad de Groningen, en Holanda, usó tomografía por emisión de positrones para escanear el cerebro de algunos hombres y mujeres durante el orgasmo. Descubrió, entre otros cambios, una reducción en la actividad de la amígdala, la región del cerebro que participa del procesamiento de los estímulos que causan temor.



La literatura científica sobre la depresión inducida por el sexo es casi inexistente, pero una búsqueda en Google muestra una gran cantidad de sitios y salas de chat sobre la "tristeza" poscoito. Allí el psiquiatra leyó y encontró un montón de casos casi idénticos a los de sus pacientes y, aunque parezca raro, también la solución a su problema.



Una pista hacia un posible tratamiento la ofrecen los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, como el Prozac, que es sabido que interfieren en mayor o menor grado con la función sexual. La serotonina es buena para el estado de ánimo, pero demasiada en el cerebro es mala para el sexo.



Entonces lo que hizo fue modular la respuesta sexual de mis pacientes y, si todo salía como pensaba, reduciría también sus efectos emocionales negativos. En otras palabras, aprovechar los desagradables efectos secundarios de esos medicamentos como un posible efecto terapéutico.



Después de dos semanas bajo tratamiento, sus pacientes comentaron que el sexo se había vuelto menos placentero pero que ya no sufrían ya de los abismos emocionales posteriores al coito.



"Esos pacientes me enseñaron que los problemas sexuales no siempre se deben a problemas psicológicos oscuros y profundos. En realidad, el órgano sexual más importante de los humanos es el cerebro. El sexo quizá sea el más físico de nuestros actos, pero la depresión puede ser física también, y a veces no más importante que una rareza de la biología", aseguró el especialista.